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Meditación Libre

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Written by: Meditación Libre
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Me he planteado utilizar esta plataforma para compartir lo que la visión interna de mí mismo me indica que es verdadero, con la intención de resonar contigo y lograr ser más libres para ayudar a que nuestras almas se impulsen verdaderamente desde su vocación interna y logren expresarse en la vida humana desde lo real. Para ello, voy a realizar videos de dos tipos: - Propuestas meditativas - Desarrollo de temáticasMeditación Libre Spirituality
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  • Sanación
    Jan 22 2026

    Sanación


    En muy normal encontrar personas que buscamos la realidad interior, una vida más real, el conocimiento de quién somos y para qué estamos y demás cuestiones similares.


    En ese intento, utilizamos nuestra comprensión, nuestro pensamiento, razonamiento y en general nuestra mente, que es el lugar donde se representan estas cuestiones.


    Pero ya son muchas menos las personas que se han dado cuenta de que ninguna representación equivale a una experiencia real y directa, y de lo que esto representa.


    No nos salimos del entendimiento y la mente y desde luego, no somos conscientes de lo que implica tener esa vivencia en uno mismo.


    Incluso, después de tener la experiencia de reconocer nuestra realidad interna, nos será difícil sostener esa identificación interior a la hora de vivir como un ser humano, tan abstraído en la realidad física, espacio temporal.


    Son realidades tan distintas y sus características son tan antagónicas, que estar en una casi excluye a la otra. Salvo que nos hayamos despojado por completo de la realidad efímera.


    Muchas personas nos acercamos a la meditación porque logramos entrar en calma, en la serenidad de separarnos de la realidad humana para dejarnos sentir.


    Desde ese lugar y en ese estado, nos es sencillo comprender todas las características de nuestra vida, de nuestra idea de yo, de lo que nos ha influido y logramos comprendernos completamente.


    En ese estado, podemos “equilibrar” todas nuestras heridas para volver a la vida humana más ligeros.


    Así, podemos utilizar la meditación como un reparador para poder seguir en la vida aceptando que debemos seguir adelante.


    Podemos pensar que podremos evitar y sanar todos los traumas y problemas que hayamos tenido para poder vivir en armonía y paz con el mundo, como si esto fuera posible.


    Es frecuente que nos digan que para sanar estas heridas hemos de entregarnos a procesos donde lo revivamos para después abrazarlo y dejar que se desvanezca. Sin duda es algo que puede funcionar, de manera que podemos descargar de la influencia que ha tenido en nuestra formación de nuestra idea de yo, para en adelante caminar más ligeros y libres.


    De esa manera, podemos continuar sanado otros males, para finalmente lograr ser libres de su influencia y poder desplegar nuestra verdadera identidad.


    Si miramos hacia atrás, veremos que son tantas cosas que nos han afectado, que han quedado olvidadas en nuestro subconsciente que recorrer ese camino inmerso sería tan largo que podría sernos inalcanzables.


    Podríamos encontrarnos con un sanador que lograse liberarnos de todas nuestras marcas para hacernos regresar en un estado óptimo para la vida.


    ¿Pero qué pasa con el resto del mundo?


    Seguiremos observando que la vida biológica se basa en vivir a costa de otros seres, de que tenemos que luchar por la vida.


    Necesitamos consumir otros seres vivos para sustentar nuestro propio cuerpo. Nuestra vida depende de ello.


    La sanción humana parece realmente imposible, siendo su vocación interior el bien mayor.


    La tendencia innata del ser humano es acercarse a lo perfecto y al bien superior. No hay nada más perturbador que para lograrlo debamos competir, o hacer daño a otros.


    Si todo esto es así, si existe la enfermedad y la muerte, ¿no será porque esto es un logro imposible?


    ¿No será que la vida biológica no tiene un sentido en sí misma?


    Sabemos que es imposible una vida perfecta, tal como la anhelamos.


    No hay un estado perfecto del ser humano que alcanzar. Finalmente desaparecemos como tal ser humano. Termina.


    ¿Nos sentimos completamente integrados en la vida humana? ¿De verdad?


    Un día nos enamoramos, que es como un despertar a una realidad diferente, donde lo que sentimos lo percibimos como algo real, más real que ninguna otra cosa y si esa persona que despertó el amor nos corresponde del mismo modo, viviremos una realidad paralela, tan intensa y real, sobre todas las cosas.


    Ninguna experiencia en nuestra vida es comparable.


    Continúa,....

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    27 mins
  • Si eres el mar, eres las olas
    Jan 21 2026

    Si eres el mar, eres las olas


    En muchas ocasiones me he preguntado si tiene algún sentido compartir nuestro camino interior con los demás, especialmente cuando sentimos que estamos avanzando y que cada vez nos sentimos más libres de los condicionamientos que tan atrapados nos han tenido en el pasado.


    Es posible que en ocasiones podamos ver que alguna persona pudiera beneficiarse de nuestra claridad mental o de nuestra forma de afrontar ciertos temas.


    Entonces, uno se pregunta, si cada ser humano tiene su propia mente, su propio recorridos, sus motivaciones, ¿es lícito interferir de algún modo en su propio proceso?


    Cada ser humano tiene en sí mismo el camino completo, la responsabilidad completa de todo lo que hace, el resultado y efecto de sus actos, su propio aprendizaje y su propia libertad para vivirlo en primera persona.


    Por otra parte, cuando nos ceñimos a nuestro propio camino interior, interiorizando y conectando con nuestro ser real interior, solemos experimentar la sensación de ser lo mismo que los demás, como si fuéramos extensiones del otro o formar parte de un continuo.


    Sin embargo, cuando estamos inmersos en nuestra identidad humana, nos percibimos separados, diferentes y en muchos casos en competencia con los demás, quedándonos la sensación de necesitar ocultarnos y protegernos de los demás.


    Queda en nuestro interior la sensación de no encajar y de resignación a no encontrar un referente fuera.


    Ocurre en algunas ocasiones que, sin esperarlo, se producen encuentros desde nuestro interior, quizás por encontrarnos con alguna persona que también es consciente de ser desde dentro y por el motivo que sea nos percibimos de ese modo.


    Entonces, se siente una complicidad y una comunicación que nos toma por sorpresa y nos produce una sensación de vitalidad y alegría.


    En esas ocasiones conseguimos percibir la comunicación a dos niveles, el exterior y el interior y la característica de ese estar, es alegría, afinidad, amor incondicional, fluidez y ligereza.


    Si ese estado compartido se pudiera extender a los seres humanos en un instante cambiaría el curso de la historia.


    Verse y reconocerse mutuamente en nuestra realidad interior es lo más escaso y deseado durante nuestra experiencia como seres humanos.


    Si logramos mantenernos de manera autosuficiente en ese estado interior y lo llevamos a lo humano, podríamos estar listos para reconocer y activar esa forma de entrar en contacto con los demás, de manera que seríamos como despertadores del reconocimiento de la realidad interior en los demás.


    Esta sería una gran labor y una motivación para estar en lo humano y servir al ser interior que hay en todos.


    Nuestra aportación quedará aquí y podrá extenderse más allá de lo que podamos vivir personalmente.


    Quizás sea nuestra vocación de servir nuevamente lo que nos anime a seguir encarnando, de vida en vida.


    Sin duda hay una vocación interior que se va despertando, de alcanzar el estado más sublime y la realización más completa, hasta legar a ser el Ser.


    Tardaremos el tiempo que tardemos, de un intento a otro, hasta que nuestra entrega sea incondicional y no deje nada fuera.


    Existe el estado perfecto, el momento perfecto, en el que se llega a la entrega plena, momento en que permitimos todo en nuestro interior.


    Todos los grandes artistas aspiran a esa expresión perfecta de su ser interior.


    Nuestro interior aspira a tener en si mismo la totalidad, porque no se puede llegar al Ser sin totalidad.


    En la naturaleza humana esa aspiración se manifiesta en el querer poseerlo todo, en acaparar y utilizar cualquier medio para tener más que nadie, sin lograrlo, ni saciaros de ningún modo.


    Cuando en lo humano queremos tenerlo todo generamos su contrario, no tendremos nada, generando una ansiedad que nos impulsará a querer más.


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    16 mins
  • La aventura de la vida humana
    Jan 20 2026

    La aventura de la vida humana


    Es muy útil reflexionar sobre cómo se genera nuestra comprensión humana, nuestra identidad, nuestra percepción de lo real, de manera que comprendamos y diferenciemos, lo que es verdaderamente uno mismo y lo que es accesorio y efímero.


    Realmente, nos resulta muy complejo realizar esta separación porque toda nuestra estructura mental se ha construido a partir de nuestra percepción mediante nuestros sentidos físico y hemos generado un todo racional sobre la realidad palpable.


    Es bueno imaginarnos ese estado en el que aparecemos en la vida como sumergidos en un vacío, después de un proceso de amnesia, en el que solo percibimos sensaciones que provienen de nuestro cuerpo, que parece despertarnos de un sueño, lentamente.


    No podemos evitar ese darnos cuenta de la realidad física que empezamos a percibir.


    Podemos imaginar ese despertar gradual a la realidad corporal, imaginando las primeras respiraciones, los primeros sonidos, nuestros primeros movimientos torpes. Sin tener ninguna consciencia de ser algo.


    Abrimos nuestros ojos y vemos innumerables imágenes en movimiento, que junto con los sonidos se asocian a objetos en movimiento.


    Reaccionamos instintivamente con movimientos y acabamos por descubrir nuestras manos, el movimiento.


    Todo se va integrando hasta ir reconociendo una realidad exterior y física donde existe la separación y el movimiento.


    Finalmente descubrimos la interacción con seres humanos de manera que empezamos a integrarnos en lo que es la relación entre cuerpos.


    Logramos dominar nuestros movimientos, aprendemos a acercarnos a objetos, reconocemos lo que es coger algo y experimentarlo. Experimentamos satisfacción al conseguir utilizar nuestro cuerpo según los estímulos externos.


    Poco a poco, vamos despertando a esa realidad basada en el cuerpo.


    Aprendemos y memorizamos, los gestos, las palabras y formamos la mente pensante y reflexiva, que extrae conceptos de esa realidad que existe cuando llegamos.


    Todos adquirimos ese mismo conocimiento de ser un ser humano según el momento y el lugar en el que comience nuestra vida.


    Pronto aprendemos a aceptar que somos una realidad diferente a los demás, obligándonos a identificarnos de algún modo, ya que inevitablemente hemos de aceptar la imperfección y la separación que caracteriza la vida humana.


    Nos vemos obligados a tener que ser un ser separado, que ha de sentirse separado y que ha de manifestarse como separado.


    Queramos o no, se nos obliga a ser algo, que generalmente tiene que ver con el hueco que rellenamos en la familia y que se nos asigna.


    Somos hijo de tal y tal.


    Uno puede sentirse comunicado con otro ser humano y sentirle como una misma realidad, pero pronto se desdibuja y cada uno ocupa su lugar.


    Esa formación del ser humano se va especializando más y más, según su propio camino y espacio en el mundo, de manera que nos diferenciamos cada vez más de los demás.


    Por ese motivo, la comunicación directa es cada vez más compleja o lejana.


    En un inicio bastaba querer sentir al otro para sentirnos fundidos, como cuando éramos niños de corta edad jugando en el grupo como si estuviésemos unidos en una misma realidad.


    Con los años, la distancia entre lo que somos interiormente y lo que manifestamos a los demás, cada vez es mayor.


    Hasta el punto de que muchas veces se renuncia a poderse entender y rechazamos el intento de alcanzar verdadera comunicación.


    Con los años, cedemos nuestra sensación de realidad interior a recabarla en nuestra idea de yo, esa identidad que nos sirve para relacionarnos con los demás y somos aceptados.


    Aceptamos que nunca conseguiremos llegar al otro de manera directa desde nuestro interior. Lo asumimos como utópico o quizás una rareza que hemos de ocultar.


    Ser por dentro una cosa y otra por fuera, puede llegar a enfermarnos sino logramos ser lo que somos.


    Continúa,....

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    18 mins
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