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  • De adentro hacia afuera - Ps Sebastián Gómez
    Jan 27 2026

    Esta enseñanza nos confronta con una verdad esencial del Reino: los mayores límites que enfrentamos no siempre están afuera, sino dentro de nosotros. Muchas personas desean vencer circunstancias externas, sin antes tratar las barreras internas que gobiernan su corazón y su fe.

    A través de la ilustración del elefante amarrado, entendemos cómo límites mentales e internos aprendidos pueden mantenernos cautivos aun cuando ya tenemos la fuerza para romperlos. Dios nos llama a identificar qué barreras necesitamos romper para vivir en victoria.

    La enseñanza se desarrolla en tres niveles de límites:

    1. Límites internos
    Rechazo, temores, complejos, inferioridad y pecado oculto. El pueblo de Israel, después de una gran victoria en Jericó, fue derrotado por una ciudad pequeña: Hai. La causa no fue la falta de poder, sino el pecado no confesado de Acán (Josué 7).
    La lección es clara: no puedes vencer afuera lo que toleras adentro.
    Hábitos justificados, desobediencias “pequeñas” y pecados ocultos rompen la comunión con Dios y detienen la victoria.
    Dios busca un corazón sin reservas: honestidad, obediencia, confianza plena y arrepentimiento genuino.
    Porque el cielo no premia el impacto visible, sino la obediencia invisible.

    2. Límites externos
    Ruina, pobreza, enfermedad, rechazo, deudas y oposición. La Biblia nos muestra que muchos hombres de Dios enfrentaron enormes resistencias externas: Moisés, David, José y aun Jesús mismo.
    La enseñanza revela que el éxito sin obediencia no es bendición, es distracción, como lo evidencian vidas como la de Saúl o ejemplos contemporáneos de fama sin propósito.
    Sin resistencia no hay rompimiento, y la palabra que define a los verdaderos vencedores es constancia.
    Jericó representa los muros aparentemente imposibles que caen cuando perseveramos. No te canses de hacer el bien — cada paso constante es un límite que se está rompiendo (Isaías 45:2).

    3. Límites espirituales
    Ataques espirituales, opresión, maldiciones generacionales y luchas internas profundas. La fe perseverante de la mujer cananea (Marcos 7:24–30) nos enseña que la fe que no se rinde es suficiente para romper cualquier límite espiritual.
    El mensaje culmina con una verdad poderosa:
    el rompimiento de hoy define el linaje de mañana.
    El límite puede hablar primero, pero la fe siempre debe hablar más fuerte.

    Esta enseñanza invita a la iglesia a dejar de vivir contenida por límites internos, externos y espirituales, y a caminar en la libertad que Dios ya ha prometido, rompiendo de adentro hacia afuera.

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    37 mins
  • El camino de regreso - Pastor Felipe Cano
    Jan 27 2026

    El camino de regreso es una enseñanza que nos confronta con el llamado más urgente y amoroso de Jesús: arrepentirnos y creer. Desde Sus primeras palabras públicas (Marcos 1:15), Cristo no invitó a una religión de apariencias ni a simples buenas obras, sino a una metanoia: un cambio profundo de mente, dirección y propósito que restaura nuestra relación con Dios.

    El arrepentimiento bíblico no es remordimiento emocional ni culpa pasajera; es un proceso transformador que implica renuncia al pecado, humildad para aprender y una obediencia renovada que produce frutos visibles. No es una obra humana para ganar el favor de Dios, sino una respuesta a Su gracia. Dios no exige perfección para acercarnos a Él, solo un corazón dispuesto a volver.

    A la luz de textos como 2 Crónicas 7:14 y Hechos 3:19–20, la enseñanza revela que el arrepentimiento abre la puerta al perdón, a la restauración y a tiempos de refrigerio espiritual. Es el inicio de una vida nueva, no el final de una vida fallida.

    La parábola del Hijo Pródigo se presenta como la imagen más poderosa del camino de regreso. En ella vemos la esencia del pecado como independencia de Dios, la falsa libertad que conduce a la ruina, y el momento decisivo en el que el corazón “entra en razón”. El arrepentimiento verdadero se manifiesta en tres dimensiones: acción (levantarse y volver), confesión (asumir la culpa sin excusas) y recepción (la gracia inesperada de un Padre que corre, abraza y restaura).

    Esta historia nos recuerda que nunca faltó provisión en la casa del Padre, que el amor de Dios es mayor que nuestra caída y que Él no solo perdona, sino que restaura identidad, dignidad y pertenencia.

    El camino de regreso concluye con una promesa viva: Dios es paciente, no desea que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). El arrepentimiento no es castigo, es el camino a casa.

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    32 mins
  • Cuando la oración se vuelve milagro - Pastora Jennifer Bermúdez
    Jan 26 2026

    Esta enseñanza revela que la oración no es un ritual religioso, sino el arma de guerra espiritual más poderosa que Dios ha entregado a Su pueblo. Orar es permanecer en Cristo, vivir en comunión con Él y desde esa unión ejercer autoridad espiritual, tal como lo enseñó Jesús: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho” (Juan 15:7).

    La oración es el medio por el cual el creyente se comunica con Dios y legisla sobre su día, en lugar de ser gobernado por las circunstancias, las emociones o las batallas invisibles que se libran en la mente. La Palabra nos recuerda que nuestra lucha no es contra personas, sino contra fuerzas espirituales de maldad (Efesios 6:12), y que muchas de esas batallas comienzan antes de que despertemos.

    Se enseña que las victorias no se ganan con temor ni pasividad, sino con oración, fe e intercesión. Hay batallas que no se resuelven solo asistiendo a los servicios; requieren clamor personal, ayuno y una postura espiritual agresiva por la familia, las generaciones y el propósito de Dios. La oración privada produce recompensas públicas (Mateo 6:6), y la fe es el canal por el cual se reciben las promesas (Hebreos 11:6).

    La enseñanza desafía el egoísmo espiritual y llama a la iglesia a una intercesión más profunda, recordando que muchas de las mayores victorias han nacido en tiempos de ayuno y oración. “Todo lo que pidan orando, crean que lo recibirán” (Marcos 11:24), porque la oración aplica para cada área de la vida.

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    33 mins
  • Somos la resistencia - Ps Carlos Bermúdez
    Dec 16 2025

    Somos la Resistencia es un llamado a entender que la vida cristiana no es una huida del sufrimiento, sino una formación en medio de él. A través de la imagen del soldado, el atleta y el agricultor (2 Timoteo 2), la enseñanza revela que Dios usa la presión, la disciplina y la constancia para forjar creyentes firmes, enfocados y perseverantes.

    La Biblia nos muestra que el sufrimiento no es señal de derrota, sino de propósito en proceso. Las aflicciones (thlipsis, anah, yagah, dakah) no vienen para destruirnos, sino para formar carácter, quebrar lo superficial y revelar el oro que Dios ya puso dentro de nosotros. Como afirma Romanos 8:18, lo que hoy duele no se compara con la gloria que viene.

    Jesús mismo nos enseñó que seguirlo implica negarnos a nosotros mismos y cargar la cruz, no como símbolo de derrota, sino como camino hacia la victoria. La victoria no es que no duela, la victoria es no rendirse.

    El soldado aprende a no enredarse y a agradar a quien lo llamó.
    El atleta entiende que solo hay recompensa cuando se corre con disciplina e integridad.
    El agricultor sabe que la cosecha llega solo a quienes trabajan con paciencia y fe.

    Somos la Resistencia declara que, aunque el enemigo intente usar el dolor para destruirnos, Dios lo transforma en instrumento de salvación, testimonio y restauración. Nuestra fe no se basa en lo que vemos hoy, sino en la cosecha que Dios prometió.

    Porque los que perseveran, los que no se rinden, los que siguen avanzando aun con lágrimas… son la resistencia que Dios está levantando para esta generación.

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    30 mins
  • La queja - Pastora Jennifer Bermúdez
    Dec 15 2025

    La queja es un veneno silencioso que amarga el corazón, roba la alegría y contamina todo a tu alrededor. Quien vive quejándose se vuelve negativo, crítico y drenante, perdiendo fuerzas y haciéndole difícil la vida a quienes lo rodean. La Biblia muestra que la queja no solo estanca, sino que apaga al Espíritu Santo e impide ver la mano de Dios en lo cotidiano.

    Esta enseñanza nos confronta a revisar nuestra actitud diaria, a elegir el agradecimiento sobre la amargura y a dejar de darle poder a las circunstancias. Porque la queja detiene, pero el agradecimiento libera, sana, avanza y vuelve a encender el amor, la fe y la esperanza. Hoy es tiempo de renunciar a la queja, vivir agradecidos y decidir ser verdaderamente felices.

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    34 mins
  • Probados y aprobados - Pastor Carlos Bermúdez
    Dec 9 2025

    La vida cristiana es un camino donde la verdad de Dios se convierte en nuestro mayor tesoro. No es la Palabra la que se ajusta a nosotros, somos nosotros quienes nos formamos según ella. Ser “probados y aprobados” implica valorar lo eterno por encima de lo temporal, invertir tiempo en conocer la verdad y renunciar a lo que intenta distraernos.
    Las pruebas llegan, como Jesús mismo lo advirtió, pero no son para destruirnos: son parte del proceso que forma carácter, disciplina y fe firme. Como soldados y atletas del Reino, avanzamos con perseverancia, guardando lo que Dios nos confió, confiando en que la recompensa eterna pesa más que cualquier dificultad presente.

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    32 mins
  • Afanados y preocupadas; y nada solucionado - Pastor Felipe Cano
    Dec 6 2025

    Vivimos en una generación donde la mente nunca se detiene: preocupaciones que giran sin descanso, afanes que nos roban el gozo y una vida llena de cargas que Dios nunca nos pidió llevar. Como Marta, muchas veces estamos tan ocupados “haciendo”, que dejamos de disfrutar la presencia de Jesús en nuestra propia casa. El afán divide el alma, distrae el corazón, y apaga la fe… y al final, nada se soluciona.

    Jesús nos recuerda que la preocupación nace cuando la fe se termina, y que la confianza y el afán no pueden convivir. La mayoría de aquello que nos roba la paz jamás va a suceder, pero sí logra desenfocarnos, agotarnos y alejarnos del propósito. El afán trabaja fuera de tiempo, nos ahoga, nos quita el momento de Dios, nos vuelve críticos y hasta enferma nuestro cuerpo.

    Esta enseñanza nos invita a soltar lo que no podemos resolver, a volver a los pies de Jesús y a escoger la “mejor parte”: confiar, orar, agradecer y enfocar la mente en lo verdadero. Porque cuando perseguimos la presencia de Dios, los sueños, las respuestas y la paz… terminan alcanzándonos a nosotros.

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    30 mins
  • ¿Para qué nací? - Pastor Sebastián Gómez
    Dec 2 2025

    Todos, en algún momento, hemos preguntado: “¿Cómo hago para no rendirme? ¿Qué me sostiene cuando no tengo fuerzas?”
    La respuesta está en una sola palabra: propósito.

    El propósito fue lo que sostuvo a Jesús en cada etapa difícil: en el desierto, en Getsemaní, frente a Pilato y hasta la cruz. Su vida no fue accidental; Él vivió con una claridad tan profunda que nada logró desviarlo, intimidarlo ni quebrarlo.

    Conocer el propósito es vital, porque es la razón por la que existimos, el diseño original de Dios escrito antes de nuestro nacimiento. Cuando una persona vive desde el propósito, tiene resiliencia, claridad, esperanza y una fuerza interna que la guía incluso en los días oscuros.

    El enemigo intentará apartarnos de ese camino mediante tentaciones, dudas y temor, como quiso hacerlo con Jesús. Pero la resurrección recuerda que el propósito de Dios jamás muere, aunque atraviese el dolor.

    Para comprender para qué nacimos, basta mirar a Jesús:
    Él conocía su identidad, tenía un corazón inquebrantable y no se dejó intimidar. Así es como se vive un propósito eterno.

    No naciste para el miedo, el estancamiento o la derrota.
    Naciste para brillar, para avanzar, para ser luz y para cumplir el plan con el que Dios te envió a la tierra.

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    31 mins